Es de vital importancia oxigenar el mosto. No nos cansamos de remarcarlo. Lo llevaremos a cabo mediante un aireador, de esos que uno encuentra en acuarios domésticos.
Aquí es cuando entra en acción la vedette de la fiesta, la estrella del show... la inigualable, la grandiosa, la glamorosa: Levadura. Ella ha venido a sacar de la pubertad a nuestro mosto, con su ardiente baile lo arranca de sus años de dulzura e inocencia, para tornarlo un maduro y enhiesto elixir.
Inúndalo de alcohol, revístelo de burbujeante gas carbónico. Haz de él auténtica Cerveza.
Con sumo cuidado vamos despertando a nuestra levadura, con agua a la temperatura justa, evitándole el stress de cualquier cambio brusco, lentamente, la preparamos para entrar en acción. Cuando está lista, la incorporamos al mosto.
No es menos importante acotar las vacilaciones de la temperatura. En nuestro contexto fortuito - la estación estival - dicho criterio se reduce a impedir el enfriamiento excesivo del mosto. Para esos fines contamos con un calentador de pecera, que actúa por contacto con el agua circundante mentada con anterioridad.
En estas condiciones se le vela por siete días y siete noches.
Todo dicho. A celebrar...
pues de perdida hubieran hecho 20 litros jajaj, esos 10 litros se los van a chupar en una celebrada...saludos
ResponderEliminary como tremina????
ResponderEliminary el gran final?
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