Día seis - La cocción

El preparado llega hasta la olla, donde confrontará una fase de ebullición vigorosa. Con esto propinamos un golpe doble: el mosto se cuece, y a su vez toda bacteria intrusa es exterminada.





Aquí entra en acción un feliz pariente de las cannabinaceas - y que por tanto viene a traer, en gran medida, la bien conocida magia que atañe a este tipo de asuntos -(*) Se trata de un agente de una soberbia actitud, quien aportará una tajada significativa al carácter de la cerveza: Aroma y amargor.



Bastarán unos pocos gramos de lúpulo, agregados en momentos precisos de la cocción - que se prolonga poco más de una hora - para favorecer a la bebida confiriéndole importantes virtudes.




El primer agregado de lúpulo dará amargor, el/los intermedios serán para el sabor, y el último el aroma tendrá por misión....